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Taller
de Género y Memoria - ex presas políticas uruguayas
El
proyecto Memoria para Armar
Notas
de prensa
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A principios
de 1997, doce años después de haber sido liberad@s l@s últim@s
pres@s polític@s de la dictadura uruguaya, un grupo de mujeres
que pasó por la experiencia carcelaria de esos años, toma
la iniciativa de llamar a un encuentro para reunir a todas las mujeres
que fueron privadas de su libertad por razones políticas sin importar
por cuanto tiempo, ni en qué momento o lugar se hubiera producido
esa detención.
La convocatoria a esta actividad se produce casi exclusivamente "boca
a boca", estableciéndose una cadena de comunicación
espontánea.
Después de algunas reuniones preparatorias se cita a un encuentro
amplio al que concurrieron aproximadamente 300 compañeras.
De esa reunión surge claramente la necesidad del reencuentro y
de volver la mirada hacia ese pasado común. Sobre la base de "recuperar
la memoria colectiva", se comienza a trabajar en grupos sobre distintos
temas: testimonios, cronología, vivencias, género.
En noviembre del mismo año se produce un segundo encuentro amplio
con características similares al primero. A fines de 1998 se realiza
un tercer encuentro, un cuarto el 29 de julio de 2000 y en julio de 2002
tuvo lugar el quinto y último encuentro general.
El Taller
de Género y Memoria inicia la tarea de revisar la experiencia carcelaria
desde una perspectiva de género.
La política de la dictadura y aún la de los años
posteriores de democracia, impuso un pesado silencio sobre esa etapa de
la historia reciente y, especialmente sobre las características
de la represión, la cárcel y la tortura.
Si bien son numerosos los testimonios aportados, existiendo incluso algunas
publicaciones testimoniales y/o literarias, todos ellos son de carácter
individual y la inmensa mayoría masculinos.
Surge entonces en nosotras, como protagonistas de un momento histórico
y una situación determinada, la voluntad de recuperar esa memoria
colectiva en un doble sentido. Como una necesidad subjetiva de búsqueda,
reflexión y análisis. Y como una responsabilidad social
y política de rescatar esa experiencia y registrarla aportando
a la historia del país.
La experiencia vivida por las mujeres fue especialmente desconocida en
medio del olvido general. En 1997 casi no existía material escrito
sobre el tema; cuando a nivel nacional se pensaba en la prisión
política se caía inevitablemente en la referencia a experiencias
vividas por hombres. La invisibilidad de la prisión femenina era
casi total.
Sin embargo, consideramos fundamental su análisis puesto que algunas
características de los roles de género (relación
con la afectividad, rol de organizadoras de la vida cotidiana, etc.) se
reflejaron en las características de la vida carcelaria.
Pero por sobre todas las cosas la elección de iniciar el trabajo
reflexionando y reconstruyendo nuestra memoria es para nosotras un compromiso
con la vida, con el futuro y las próximas generaciones.
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